miércoles, 8 de abril de 2009

Crónica final Copa Saporta 1999. Pamesa Valencia 60 - Benetton de Treviso 64.



Miércoles, 14 de abril de 1999

El Pamesa estuvo a punto de levantar una final que se le puso imposible - El Benetton dominó, pero en los últimos 10 minutos llegó una gran reacción de los españolesNicola fue determinante


Y Goliat acabó con David




PAMESA 60 - BENETTON 64


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PAMESA
Rodilla (14) **, Alvarez (3), Luengo (3), Sellers (17) **, Hopkins (13), Maluenda (10) *, Albert (0)
BENETTON
Bonora (4) *, Williams (17) **, Pittis (6) *, Nicola (14) ***, Rebraca (6) *, Marconatto (7) **, Jofresa (10) **, Sekunda (0) *

Arbitros: Brazauskas (LIT) Gasperin (FRA) *
Incidencias: Pabellón Príncipe Felipe. Casi lleno. 8.000 espectadores. Casi 7.000 eran del Pamesa.


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TOMAS RONCERO
Enviado especial

ZARAGOZA.- Lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible. Al Pamesa le quedaba el recurso de soñar despierto, de creer en una conspiración galáctica que pusiera los planetas de su parte, en pensar que un martes y 13 paralizaría el talento desatado de una super squadra, capaz de solucionar sus problemas por fuera -gracias a la excepcional calidad de Henry Williams-, o por dentro, dado que entre Rebraca y Marconatto, el Benetton encontró una mina cargada de oro y plata de primera calidad.

Pero en el deporte profesional hay realidades que no dejan hueco a las excepciones emotivas y viscerales. Si el clan Benetton se ha gastado 2.000 millones de pesetas en tener un equipo plagado de soluciones y recursos, con un entrenador que encuentra su salsa de cultivo más nutritiva en los torneos europeos -hablamos, claro está, de Zeljko Obradovic- conviene entender que eso supone aceptar de antemano que perderás una de cada 10 finales que juegues bajo esos designios. El Pamesa pagó la novatada jugando de una forma atolondrada, con los músculos agarrotados y las ideas bloqueadas por la presión.

Eso sí, le echó tanto corazón, tanto genio y tanta fe que todo lo expuesto anteriormente estuvo a punto de irse a hacer gárgaras en 10 minutos finales que resumen el carácter y la personalidad de este grupo de amigos, criados la mayoría en Valencia, donde aprendieron a sufrir en el pozo de la Liga EBA y a crecer tras conquistar una Copa del Rey a la que parecieron acceder de rebote.

Fueron 10 minutos inolvidables, en los que hasta un perro experimentado como Obradovic tuvo dificultades para tragar saliva, observando cómo un Pamesa enloquecido y envalentonado fumigaba una desventaja de 16 puntos (36-52, minuto 30) para orgullo y deleite de siete millares de individuos que anoche disfrutaron de la derrota. Parece una asociación de ideas incoherente, pero responde a una excitante realidad. Y eso que la final estaba planteada con mucha sabiduría desde el banquillo del perdedor. Miki Vukovic sabía que lo importante era parar, como fuera, la capacidad intimidatoria del serbio Rebraca bajo los aros, dado que sus 212 centímetros suponían una asignatura casi inalcanzable para las capacidades físicas de Rod Sellers. Pero la defensa presionante dispuesta por el bosnio dejó sin hacer los deberes en el perímetro, donde el argentino Marcelo Patricio Nicola y el norteamericano Henry Williams se inflaron a base de golpes mecánicos de muñeca que, casi siempre, hicieron diana.

Por eso, al descanso, todo apuntaba al mayor respeto de la lógica (27-38). Después llegó el martillo de Tomás Jofresa, Williams y un Nicola imperial. Pero, con todo perdido, el Pamesa se quitó las ligaduras, Rodilla empezó a carburar, Sellers a machacar y el sueño fue creciendo.

Con 56-57 y dos minutos por delante, el Pabellón Príncipe Felipe se embrujó de unos momentos para el recuerdo. Daban ganas de parar la final y partir la Copa Saporta en dos. Una reacción semejante no merecía el veneno de la derrota.

Pero ahí aparecía la frialdad de Nicola que, con una canasta en rebote ofensivo y una inteligente personal posterior, resultó decisivo para el desenlace de una final que en Valencia y Zaragoza se recordará durante mucho tiempo. No por su calidad. Sí por la demostración de la fuerza que pueden llegar a tener la voluntad y la autoestima mezcladas en la misma cocktelera. En Treviso se pueden dar por contentos. Que se lo digan al coleccionista Obradovic.



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Obradovic: «La guerra de mi país es una vergüenza»


ALBERTO GIL

Enviado especial

ZARAGOZA.- «No he querido que mis jugadores se vieran influidos por mi situación personal en los últimos días. Esta guerra que sufre mi país es una vergüenza y quiero dedicar este triunfo a todos los pueblos de mi país que están sufriendo». Zeljko Obradovic no pudo aguantar más y explotó después de ganar la final de la Copa Saporta. Hasta ayer había separado radicalmente el baloncesto del conflicto bélico de su país, pero ayer su desgarro fue contundente.

El entrenador balcánico añadió: «Hay otra guerra que es la de los medios de comunicación. Me he quedado hasta las seis de la mañana viendo hasta 10 canales de televisión y cada uno da su versión. Estoy seguro de que el pueblo español sólo tiene la versión de la OTAN y no sabe lo que pasa en Yugoslavia. Tengo que defender a mi pueblo y le dedico el triunfo».

Sobre el partido el entrenador balcánico dijo: «Estoy contento porque desde que empezamos esta competición pensé que era posible que la ganáramos. En la final hemos jugado muy bien, 34 minutos de libro. Defendimos muy bien, salimos al contragolpe y dominamos el rebote». Obradovic indicó además: «Felicito al Pamesa por su trabajo y le deseo suerte en las eliminatorias por el título». Además dijo que el éxito de Obradovic es que tiene buenos jugadores: «Ellos siempre son los más importantes, son las únicas estrellas del baloncesto». Por último quiso dedicar la Copa a la familia de Raimundo Saporta.

Miki Vukovic, técnico del Pamesa, felicitó a sus jugadores por la gran actuación que han tenido en este torneo. «Tuvimos nuestra oportunidad en la final y no la supimos aprovechar. Tenemos que mirar hacia adelante y esperar a otra».

Vukovic felicitó a Obradovic y al Benetton: «No se puede pedir más en un ambiente como éste».

Habló del partido y afirmó: «Comenzamos con demasiado respeto al contrario, aunque hay que entender que es la primera vez que los jugadores vivían una final. Benetton ha tenido un periodo excelente, especialmente en defensa, supieron aprovechar los puntos fuertes de su equipo, tanto en el juego interior como en el exterior».

estadística:

fuente:
http://www.elmundo.es/1999/04/14/deportes/14N0106.html

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